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miércoles, 26 de febrero de 2014

LAS INVOLUCIONES DE COLORES

Ucrania I





Los sucesos recientemente ocurridos en Ucrania podrían tener muchas lecturas, si bien sólo una responde a la realidad de lo ocurrido. Los hechos son lo que son, independientemente de la óptica política desde la cual se valoren y, a pesar de los intentos de ocultación de la verdad.

Para comenzar, no estamos ante una "revolución"; el propio término, en sentido propio, se reserva para aquellos casos en que el pueblo toma el poder estableciendo un régimen de progreso económico, político y social. Evidentemente, en el caso ucraniano que nos ocupa, ninguna de estas circunstancias nos permite definir como "revolución" lo ocurrido, y sí, más bien, como una involución de las fuerzas reaccionarias. Baste recordar las fuerzas que están detrás del golpe, la forma en que se ha producido, la falta de apoyo popular y los primeros datos sobre el asalto a las sedes del Partido Comunista de Ucrania e ilegalización del mismo y del Partido de las Regiones al que pertenece Víktor Yanukovich.

Existe la constancia de que los organizadores del alboroto de Maidan recibieron entrenamiento de la OTAN, ya desde el año 2006, que recibieron financiación de los EEUU y la UE y que fueron patrocinados por el magnate del "chocolate", Piotr Poroshenko. 

Las protestas, como ya lo hicieran en 2004 con la mal denominada "revolución naranja", vienen de la mano de la ONG, CANVAS, (anteriormente, Otpor), que fue creada por la CIA y financiada por G. Soros para derrocar a Milosevic y cuyos métodos subversivos se extendieron a otros países del espacio post-soviético como Georgia o Kirgizistán, así como en el 2011 en los países árabes (cit. W. Engdahl). 

El concepto que mejor define lo ocurrido en Ucrania es el de "involución"; la victoria de las fuerzas de la reacción mediante un golpe de estado suave, tomando como manual de cabecera las tesis de Gene Sharp. 

EEUU y la UE no han cesado de apoyar este movimiento de extrema derecha a la vez que han instado a Rusia que no se inmiscuya en los asuntos internos de Ucrania. Como todo buen burgués, con la doble moral por bandera, ante todo. Se podrían esgrimir razones de geopolítica, geoestrategia u otras económicas o de diversa índole, mas lo cierto es que EEUU y la UE tienen diseñado un plan desde hace varios años para aislar a Rusia (y anteriormente, a la URSS) a través de la Comisión Trilateral (de la que es gurú Brzezinski) y su objetivo de lograr la supremacía total del mundo anglosajón. El colapso de la URSS y su involución posterior, mediante la instauración de un régimen burgués, lejos de hacer desistir de aquella vieja idea a los poderes occidentales, fue revulsivo catalizador para acelerarla. Y en ese marco hay que entender el hostigamiento y aislamiento que viene imponiendo Occidente (EEUU y la UE) sobre Rusia. Las primeras consecuencias de esta involución no se han hecho esperar: el asalto y quema de las sedes del Partido Comunista de Ucrania, la persecución política de sus dirigentes y miembros, así como la prohibición del mismo y del Partido de las Regiones (partido de centro derecha prorruso que gobernaba en Ucrania), que era el partido del actual Presidente de Ucrania, Yanukovich. Sin embargo, se puede apreciar el sesgo del golpe en la contundencia con la que se han empleado los neonazis de Svoboda y Sector Derecho en perseguir un partido que no gobernaba ni estaba en el poder en Ucrania, desde los tiempos de la RSS de Ucrania; esto es, hace más de veinte años.

Los medios de opinión occidentales inmediatamente han acudido, como la Iglesia en sus tiempos, a dar las bendiciones y el visto bueno al nuevo régimen fascista instaurado en la región invistiéndolo de un carácter "popular", "democrático", "pacífico" y "revolucionario". Ni lo uno ni lo otro:

a) Se dice que es un movimiento "popular", cuando lo cierto es que no hay base objetiva alguna que permita concebirlo como tal, y sí más como un movimiento oportunista creado por elementos de la más baja ralea social, seguidores del fascista neonazi, Stepan Bandera, entrenados por la OTAN en técnicas de sabotaje y guerrilla urban y sin apoyo social. Cierto que la derecha de Timoshenko se ha apoyado en ellos para pretender alcanzar los objetivos que no pudieron conseguir en las urnas de un modo democrático, pero no es menos cierto el poder en las regiones occidentales donde ha triunfado el golpe lo ostentan los miembros de Sector Derecho del partido Svoboda, y que no será fácil que estos lo entreguen por las buenas.
b) Se alude al carácter "democrático" del movimiento, si bien han desalojado por la fuerza en las regiones bajo su control directo a un presidente elegido democráticamente, obviando las más elementales reglas de cualquier régimen democrático. Es necesario recordar al lector que el poder lo ostenta un partido (Svoboda) que apenas obtuvo el 10% de apoyo electoral en los últimos comicios. Ello por no hablar de las prohibiciones de partidos a que hemos aludido más arriba, la inhabilitación de cualquier ciudadano que hubiera accedido como funcionario a la Administración después de 2010, la persecución de judios, ataques a sinagogas, la prohibición de la lengua rusa, etc.
c) Tampoco se puede decir que el modelo haya brillado por su carácter pacifista puesto que la toma del poder se ha producido de manera violenta. Recordemos las primeras jornadas anteriores a la toma y la posterior reacción de los Berkut, donde asesinan a 26 policías, aparecen dos ciudadanos muertos en Maidan por disparos de rifle o munición no policial, miembros de grupos armados y francotiradores que obligaron a las autoridades legítimas de Ucrania a autorizar el uso de munición de fuego a los Berkut al día siguiente. Con posterioridad a la toma del poder, los episodios de violencia se han ido incrementando en las regiones bajo su control, sobre personas (como las ejecuciones de Cherkassy) e instalaciones, instaurando un régimen de terror. Pensemos, sólo pensemos, qué hubieran dicho nuestros medios de comunicación de haberse producido una mínima parte de estos disturbios en nuestras occidentales calles, cómo fueron calificados de terroristas los movimientos de la PAH, del Gamonal o del 15M, etc. 
d) Por supuesto, tampoco estamos ante ningún "movimiento revolucionario", sino ante una involución en el sentido más estricto de la palabra, por lo que antes expusimos al inicio del presente escrito. 

Por tanto, no podemos sino estar ante uno más, otra de las intervenciones fantásticas a que nos tiene acostumbrados en los últimos años EEUU y la UE, como fiel lacayo, ocultada por los medios y revestidas bajo su opinión (como quién bendice misa) de democracia, pacifismo, revolucionarismo, etc., lejos quedan los golpes de estado militares en los que tanto se amparó EEUU para imponer sus intereses económicos y militares. El nuevo manual es más sofisticado, juega más con la impresión y la sensibilidad de la gente, es más efectista, y todo ello, con la colaboración especial de los medios de información occidentales, desde los más derechistas a "los progres" socialdemócratas, pasando por algún despistado revisionista. La historia se repite, la misma historia que en Serbia, Siria, Libia, etc.

El siguiente paso es de prever que consista en un intento de legitimar el poder obtenido (bien por el terror, bien por la guerra) de esta manera, y para ello no es de descartar que se promueva el asentamiento e intervención de tropas de la OTAN en los territorios bajo control neonazi para, desde allí, lanzar ataques contra el sur y este de Ucrania, donde milicias populares dirigidas por el Partido Comunista de Ucrania se están armando para hacer frente a los neonazis liderados por la OTAN.















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